Quidea

El Origen de los sueños Malditos

29. April 2009 Categoría Sin Categoría | 14 Comentarios »

el-origen.jpg

El Origen de los sueños Malditos   

Vientos de guerra amenazaban con incendiar a toda la tierra. Llegaba el final de una era. La luna de la destrucción se aproximaba y los haraditas debían conseguir el secreto,  fuera cual fuera su costo, si querían sobrevivir a sus rayos. Las últimas negociaciones habían fracasado ya que Onia, el llamado pueblo de la Sabiduría, se negaba a entregar ese conocimiento a quien no tuviese una preparación espiritual previa. El tiempo se agotaba. Después de miles de años desde su última aparición, los signos del temible astro cubrieron nuevamente los cielos. Una de las condiciones que los onios les habían impuesto a los haraditas para revelarles el secreto consistía en que cancelaran para siempre las fiestas del Xinta, por considerarlas un homenaje a la violencia y la degradación. Argumentaban que ningún participante de esas tradiciones llenas de combates y sacrificios sangrientos era digno de recibir el vital conocimiento que permitía sobrevivir a los devastadores efectos de los rayos de la Luna Roja. Hinix, el líder de los haraditas, no estaba dispuesto a sacrificar la costumbre más antigua de su pueblo guerrero. La presión de sus súbditos aumentó. Finalmente, sucumbió ante la desesperación y dio una orden que resultaría fatal para su tierra. Sabía que con ella la antigua alianza quedaría rota para siempre. Durante siglos, los haraditas habían protegido al reino de los Sabios de la invasión de los bárbaros. Los onios, a cambio, les proveyeron del conocimiento y la técnica para cultivar la tierra, construir ciudades y comprender los ciclos de las lunas. - Capturen al soberano de Onia y oblíguenlo a revelarles el secreto. Utilicen todos los medios posibles. Si es peciso, tortúrenlo hasta que muera, pero no vuelvan sin el conjuro o desearán  haber muerto ustedes en su  lugar- sentenció Hinix. La guerra estalló. Las ciencias de los Sabios fueron insuficientes para contener el brutal ataque de ese pueblo que veneraba la guerra. Aldeas y ciudades ardieron en llamas, miles sucumbieron al paso de su ejército. Unita, la capital de los onios, fue tomada y Saigan, su líder, capturado. Sin embargo, sus labios permanecieron  sellados y no lograron arrancarle el secreto.Mataré a cada ciudadano de tu pueblo si no me dices cómo neutralizar la luz de la Luna Roja le advirtió Hinix a Saigan.Nuestra ciencia espiritual es más valiosa que nuestras vidas. Podrás exterminarnos hoy, pero con el devenir de las lunas renaceremos en otro tiempo y ustedes, en cambio, morirán en cuerpo y alma bajo los rayos del astro de las edades contestó Saigan imperturbable a pesar de saber cuál era el precio que debería pagar por sus palabras.El exterminio de los onios comenzó e Hinix sometió a Saigan a torturas inimaginables, las más terribles de las que se tuviesen memoria. El Sabio resistió, pero una traición cambió la historia para siempre:Prívenlo del sueño y les dirá el secreto.Un súbdito de la casa real de Onia, temiendo por su vida, les reveló la única debilidad de su soberano.Saigan no logró resistir y el secreto fue develado. Colérico, el Sabio reunió toda la fuerza espiritual de su pueblo agonizante, y lanzó sobre los haraditas una maldición que los acompañaría para siempre:Al arrebatarnos nuestra más valiosa posesión, han condenado a los suyos a un terrible mal. Sepan bien que la belleza desaparecerá de sus sueños. Para los hijos de los haraditas, esta palabra cambiará su significado y sólo representará horror y desventura, pues haré que durante el día, contemplen estando despiertos sus más grandes temores y pesadillas. Por un periodo completo de luna, cada año padecerán estos suplicios sin descanso. Hinix no creyó en el maleficio y, sin piedad, dio muerte a Saigan y a todo su reino. No comprendió la magnitud de la maldición que caería sobre su pueblo, ni sus temibles consecuencias. La luna de la destrucción se apoderó de los cielos, y las criaturas vivientes empezaron a morir a causa de sus rayos. El pueblo guerrero, ahora conocedor del secreto que anulaba sus efectos, fue el único que  no sucumbió al exponerse a su luz. De igual modo, su ganado, aguas y cultivos fueron protegidos, en tanto que las viejas normas de vida eran exterminadas por aquellos destellos del color de la sangre. El mundo jamás volvió a ser el mismo. Surgió una realidad inhóspita. Con el tiempo, la tierra dejó de ser fértil ya que empezó a escasear el agua y, como consecuencia, también los alimentos. El caos se apoderó de esta civilización. Los guerreros comenzaron a pelear entre ellos, su pueblo padeció hambre y surgieron las divisiones. Fue el inicio de una era tan oscura como la más negra de las noches. En medio del infortunio, nacieron las nuevas generaciones, y con ellas el acecho de los sueños malditos. Inmersos en un horror tan intenso que los mantenía en un estado de delirio constante, los haraditas no se percataron de los cambios que el desolado mundo estaba sufriendo a su alrededor. Pese a todo, nuevas formas de vida aparecieron. La noche de los tiempos se encargó de borrarles la memoria al tiempo que la locura reinaba por doquier. De no ser por Agaya, el sucesor de Hinix y padre del “segundo secreto”, también ellos habrían perecido irremediablemente. En medio de las tinieblas, este guerrero pudo preservar el único conocimiento espiritual que poseía su amedrentado reino, y comprender que en el secreto arrebatado a los onios por sus predecesores se escondía la llave que les permitiría soportar la maldición que los estaba destruyendo. Sabía que jamás la vencería, pero al menos podría ayudar a los suyos a sobrevivir. Agaya guardó celosamente los secretos. Instauró un nuevo orden social, creó leyes y le dio forma a una nueva civilización. Su pueblo anhelaba recuperar la esperanza. El nuevo líder les ocultó el vergonzoso origen de la maldición. El pasado debía quedar atrás. Los haraditas necesitaban una nueva historia y Agaya sería el encargado de comenzarla. Así nació el mundo de los herbos y sus Siete Reinos: Hérbatra.  

¿Ya leíste “La Leyenda de Erith?

En el caso de haberlo hecho ¿Qué te pareció? 

¿Sobre qué parte de la historia te gustaría que escribiéramos? 

Nos interesa expandir nuestra propuesta literaria, contactamos para presentarnos en tu escuela.

Sí conoces a alguien a quien le gusten las historias de fantasía, escríbenos su correo en un comentario.

Gracias por tu colaboración.